Literatura gotica

Muchos géneros literarios han nacido, desarrollado y dejado huella en la historia universal de las letras, pero pocos lograron penetrar tanto y dejar una marca tan profunda como lo hizo la literatura gótica. ¿Cuál fue la razón? Desconozco. Quizás la atmósfera atrayente, la trama, los personajes que se desenvuelve en sus páginas, o quizá simplemente esa curiosidad innata en cada ser humano ante lo extraño y desconocido. Sea cual sea el motivo, la narrativa gótica azotó el mundo literario con fuerza y hoy en día su sombra sigue avanzando en las mentes lectoras.

Eventos sobrenaturales o de difícil explicación.
Profecía ancestral (una maldición pesa sobre la propiedad o sobre sus habitantes, presentes o remotos).
La intriga se desarrolla en un viejo castillo o un monasterio (importancia del escenario arquitectónico, que sirve para enriquecer la trama).
Atmósfera de misterio y suspense (el autor crea un marco o escenario sobrenatural capaz, muchas veces por sí mismo, de suscitar sentimientos de misterio o terror).
Emociones desbocadas (los personajes están sujetos a pasiones desenfrenadas, accesos de pánico, agitaciones del ánimo tales como depresión profunda, angustia, paranoia, celos y amor enfermizo).
Falacia patética (las emociones de los protagonistas intervienen en la apariencia de las cosas, o bien el clima que rodea una escena define el estado de ánimo de los personajes).

Erotismo larvado (bajo la atmósfera de misterio laten conflictos amorosos mal resueltos y oscuros impulsos sentimentales. El paradigma de la doncella en apuros es muy frecuente; los personajes femeninos enfrentan situaciones que producen desmayos, gritos, llanto y ataques de nervios. Se apela al sentido de compasión del lector presentando una heroína oprimida por angustiosos terrores que, normalmente, se convierte en el foco de la trama. Otro paradigma insoslayable es el de la figura masculina tiránica; suele tratarse de un padre, rey, marido o guardián que requiere de la doncella una acción indigna o inadmisible, sea el casamiento forzado, el sacrificio de su castidad o alguna acción todavía más siniestra).
La novela gótica vio la luz por primera vez en el siglo XVIII, teniendo sus raíces en los cuentos del folklore europeo sobre fantasmas y aparecidos. Se considera a El castillo de Otranto (1765), de Horace Walpole, como la primer novela gótica escrita. De la misma forma, los expertos aseguran que la última novela gótica escrita fue Melmoth el errabundo (1815), de Charles Maturin.
Posterior a este periodo, que parece corto, se escribieron muchos textos que tomaban ciertas características del estilo gótico gracias al nacimiento de otro tipo de narrativa, el de los fantasmas (La ghost story), que sin embargo no dejaron de reflejar la atmósfera gótica. Se agradece el deseo de algunos autores por emular el estilo gótico, ya que nos han proporcionado y deleitado con historias magníficas y llenas de espesa oscuridad.

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