Las
diversas corrientes literarias cultivadas durante la segunda mitad del siglo
XIX, provocó una reacción que aspiró a romper con el pasado, surgiendo así
diversas tendencias, que pasaron a formar la literatura de vanguardia. Los
primeros cambios literarios ocurrieron en Europa, en Francia aparece el
simbolismo y el impresionismo. En Italia se da el futurismo. El cubismo
francés, el dadaísmo, y el superrealismo florecen junto con el ultraísmo. Todos
estos movimientos tienen las mismas características:
Negación consciente del pasado.
Afirmación
de la originalidad. En América surge el vanguardismo expresando una ruptura con
todas las manifestaciones de la vida social tanto en lo político y económico
como en lo cultural. Este movimiento se integra lentamente a la producción
literaria. La amplitud de las zonas urbanas, así como la multiplicación de
diarios y revistas se convirtieron en una tribuna para el pueblo. La poesía
vanguardista en América se caracteriza por:
El rechazo al realismo, los poetas nos e
referían a la realidad cotidiana, sino que creaban la suya propia, solo
valoraban lo que les dictaba el ingenio y la fantasía.
Renovaron completamente la metáfora,
convirtiéndola en una imagen sugerente que no pretende ser traducida a un
enunciado racional
Rindieron
culto a la novedad y la sorpresa, violentaron la estructura formal del poema y
jugaron con la disposición gráfica de los versos, así aparecieron los
caligramas (Novedosa forma visual de expresión poética, fue creada en Francia
por el poeta Guillerme Apollinaire)
Al
romper con lo habitual el vanguardismo se convierte en un trastorno para el
lector, pues quiebra la coparticipación de sentidos, es decir renuncia a la
inteligibilidad. Como señala Hugo Friedrich: “La poesía moderna evita reconocer
con versos descriptivos y narrativos el mundo de las cosas”. El
desacomodamiento del lector proviene que hasta ese momento la literatura había
tendido puentes de sentido entre la obra y el público. Con la vanguardia esos
puentes son retirados ofreciendo un abismo difícil de ser salvado. Aún más, la
actitud vanguardista será objeto de polémica desde el momento en que ocasiona
una cierta ruptura entre el gusto de los lectores y el de la masa. “Dividir al
público es el gesto característico de los vanguardistas”.

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