Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
En
su lecho de muerte, a la edad de cuarenta años, Edgar Allan Poe le pidió a su
editor, Rufus Griswold, que fuera su albacea literario. A la muerte de Poe,
Griswold escribió un obituario sorprendentemente ofensivo. A partir de ese
momento, se convirtió en el Salieri de Poe dedicando toda su vida a manchar la
reputación del escritor. Esa obsesión acabó destruyéndolo a él mismo. Edgar
Allan Poe, una de las figuras literarias más fascinantes del siglo XIX, fue un
ser de gran talento y difícil personalidad, tan admirado como denostado en su
tiempo. Frobenius aborda la trágica infancia de Poe, su participación en los
círculos literarios de Nueva York, la relación amorosa que mantuvo con su joven
prima, así como muchos otros episodios vitales del autor. En una trama
paralela, un hombre de palidez cadavérica, que sigue los pasos de Poe y
Griswold por las calles de las ciudades de la costa este de Estados Unidos, va
dejando un rastro de sangre y de miedo a su paso.
La
cara del miedo relata la tormentosa relación entre Edgar Allan Poe y su albacea
literario Rufus Griswold. Sin embargo, la historia no se queda sólo en eso,
pues mezcla hechos biográficos con elementos ficticios. De esta forma, se
entrelaza una historia paralela que narra una serie de asesinatos inspirados en
la obra del famoso escritor norteamericano. Para los fanáticos de Poe, la
novela será un deleite constante, pues encontrarán una serie de citas
referentes a la obra del autor, junto con extensas descripciones biográficas de
su niñez y adultez. Además, La cara del miedo, posee una estructura narrativa
bastante interesante, ya que permite enfrentarse a la narración desde la
perspectiva de Poe y Griswold. Todo esto se intercala con las constantes
apariciones de un misterioso personaje, que aporta al suspenso de la obra.Sin
embargo, a modo de juicio personal, ahí es donde comienzan los problemas en la
narración, pues la historia ficticia que se relata pasa a ser en muchos casos
poco verosímil y pierde credibilidad. Es por esto que, a pesar de ser una
novela entretenida, la trama pierde fuerza con las constantes desconfianzas que
se producen en el lector. La historia urdida por Nikolaj Frobenius tenía todas
las herramientas para haber sido mucho más intensa. Sin embargo, no logra
hacernos traspasar el umbral de sorpresa. Definitiviamente, La cara del miedo,
no es uno de los mejores libros que se han escrito sobre Poe. Sin embargo,
cumple con su objetivo de entretener al lector

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